El camino del discípulo es el camino de la humildad

14 de Noviembre 2016
El camino del discípulo es el camino de la humildad
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La humildad hace que con corazón siempre abierto nos acerquemos a la escucha de la Palabra y nos dejemos tocar por el mensaje de esta llamada, que nos hace mejores discípulos y nos invita a sentarnos cada vez más cerca del Señor.

Lecturas

Primera lectura: Eclesiástico 3,17-19.28-29
Salmo de respuesta: 68(67),4+5ac.6-7ab.10-11 (R. cf. 11b)
Segunda lectura: Hebreos 12,18-19.22-24a
Evangelio: Lucas 14,1.7-14

CONTEXTO BÍBLICO

El salmista nos ha abierto el camino de la meditación en este domingo cuando nos invitó a decir “en tu bondad, Señor, preparaste un hogar para los pobres” y así nos ha dado la clave para leer en asamblea estos textos bíblicos que nos reflejan una de las primeras condiciones para el seguimiento del Señor. El discípulo debe construir su respuesta vocacional en tónica de cruz, es decir, en una adhesión total y permanente al Señor que nos ha manifestado en su palabra que no es en soberbia sino en la humildad como se puede ser discípulo y seguidor de Jesús. El camino del discípulo es el camino de la humildad y si quiere sentarse en el banquete de salvación debe recorrer este camino que implica la humillación, pues basta leer la propia historia en la historia de Jesús, que ha sido siervo obediente y fiel hasta la muerte. Si bien, la misericordia de Dios se ha manifestado a los hombres sin discriminación, de igual manera se nos hace la invitación, desde su Palabra, a llegar a todos pero no en la prepotencia del intelectual sino en la humildad del sabio, que descubre cuál es la voluntad de Dios y procura cumplirla.

  CONTEXTO SITUACIONAL

El mensaje de la Palabra de Dios cobra un sentido particular en una sociedad como la nuestra, cuyos presupuestos son el confort y el bienestar, pasando por encima de los demás. El individualismo y la construcción de burbujas personales de felicidad han sido el obstáculo para construir verdaderas comunidades de hermanos. Hoy más que nunca se hace necesario que los cristianos recorramos el camino de la humildad y mucho más si queremos vivir el proceso de reconciliación y paz en el que trata de vivir nuestro país. Necesitamos elocuencia de silencio y acallar los misiles de las palabras soberbias y llenas de odio. Aterrizar la palabra a cada comunidad, implica sentarse al lado del otro y aprender a “ceder el puesto al otro” en lugar de despojar o usurpar.

  CONTEXTO CELEBRATIVO

La Palabra de Dios ha venido insistiendo en un llamado desde el domingo anterior y hoy nos lanza a la contemplación de la humildad como sendero de discipulado, por eso quienes nos sentamos a la mesa con Jesús, quienes celebramos la Eucaristía, debemos tener la humildad de la escucha y la tenacidad de la obediencia, para que alimentados por la mesa e iluminados por la Palabra, podamos escuchar siempre la invitación del Señor a sentarnos más cerca de Él, de modo que, teniendo experiencia de esta humildad, seamos puente para que otros, especialmente los que comparten nuestro diario vivir, puedan también experimentar el gozo de la cercanía con Jesús.


  Recomendaciones prácticas

Fuente: www.cec.org.co

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